Ya que la semana pasada hablé del calor, esta semana le toca a la lluvia (de todo me quejo).
A los que me conozcan (que son los pocos que se sienten obligados a leerme :P) sabrán que no me gusta la lluvia. Como que siempre la he relacionado con tristeza (forever alone) y creo que el único momento en que me es agradable es en la noche, porque refresca y me arrulla.
Y es que los dos últimos días me ha tocado que llueva cuando tengo que ir a la facultad. Entro a las 7am (a ver si no me secuestran) y comienza a llover a eso de las 6:30am. Tengo que salir de ridícula con mi sombrilla de Tinkerbell (que es de Claudia, pero mejor eso a una bolsa de plástico) para que a las 9am ya esté sol esplendoroso. Definitivamente, el clima de Veracruz no es mi favorito.
Sombrilla de nena. A ver si no me da mala suerte abrirla dentro de la choza.
Y ya que estoy quejándome de la lluvia, ahí va una anécdota: en SLP, vivía en frente de la facultad de Derecho. Salí de mi casa en la tarde, pero acababa de llover así que me resbalé y me caí sobre un charco enfrente de la explanada. No solamente me vieron todos los que estaban ahí, sino que me tuvieron que ir a levantar porque no podía pararme entre la risa y la pena. Epic fail.
Platicando con mi cuate el negro malviviente, dividimos en tres a los que caminan bajo la lluvia:
1) Los que llevan sombrilla y caminan con cuidado para no pisar los charcos y que los gandallas de los coches no los salpiquen.
2) Los que no tienen sombrilla y corren, con los hombros encogidos (¿por qué encogemos los hombros cuando llueve? ¿qué con eso nos mojamos menos o que tranza?) tratando de mojarse lo menos posible y,
3) Los que no tienen sombrilla y les vale gorro. Esos son los mejores porque caminan orgullosos sobre los charcos mientras el agua les escurre por las tepalcuanas.
¿Les sigue gustando la lluvia? Les dejo esta página (que me pasó mi hermano perruno) para que se diviertan :3


